ANTONIA UTRERA

Iniciada en la disciplina chamánica originaria de Mongolia, ofrezco mi ayuda a través de técnicas y rituales basados en los sonidos del tambor, la danza y el viaje chamánico. No hacemos uso de psicotrópicos. Mi trabajo consiste en mediar y facilitarte el acceso a los niveles más profundos de la psique, de modo que puedas adquirir poder personal suficiente para conducir tu propia vida de manera consciente e iniciar así tu proceso de autocuración. Todos los conocimientos adquiridos a lo largo de los últimos 20 años, Meditación Transcendental , técnicas de Autoconocimiento Humanista y Astrología, sirven de apoyo a mi trabajo chamánico como eje central en cada sesión terapéutica.

El Tambor chamánico

El antropólogo y psiquiatra Wolfgang Jilek investigó las frecuencias contenidas en las danzas rituales de los indios Salish, descubrió que la frecuencia predominante en el ritmo de los tambores era de cuatro a siete ciclos por segundo, la misma frecuencia de las ondas Theta del cerebro humano, y por tanto la ayuda más eficaz para entrar en un estado de conciencia no ordinario, facilitando la aparición de imágenes y el contacto con los espacios sagrados.

 

El Viaje chamánico

El Viaje chamánico es el trabajo principal a través del cual accedemos a la realidad no ordinaria para descubrir y explorar nuestro mundo interno. Realizamos el viaje chamánico preferentemente tumbados, con los ojos cerrados, en sesiones de media hora, donde a través del ritmo del tambor vamos entrando en un estado profundo desde donde poder indagar tanto dificultades, traumas y bloqueos, como capacidades innatas dormidas. Viajamos al mundo inferior para descubrir el porqué de una enfermedad, los personajes con los que debemos reconciliarnos, o la raíz de nuestros miedos y contradicciones, para poder así transformar y liberar contenidos internos, a menudo, inconscientes.

El viaje chamánico al mundo medio nos sirve de ayuda para resolver problemas relacionados con el momento presente, consultar o hacer preguntas significativas, etc…

El viaje chamánico al mundo superior nos conecta con el plano espiritual, con nuestro ser luminoso, con dioses y guias, facilitando comprensiones profundas y experiencias significativas.
Nos mantenemos en estado de vigilia en todo momento, de modo que quien realiza la práctica es quien hace sus propios descubrimientos.

Carl Jung reconoció que la psique está dotada de un poderoso potencial autocurativo ya que la fuente de sus fuerzas autónomas de curación se haya en la sabiduría personal conectada a la profunda sabiduría del inconsciente colectivo.

“Cada persona encuentra en el viaje chamánico su propia autoridad espiritual” (Michael Harner)

 

La danza chamánica

También llamada “danza del corazón” es una meditación en movimiento para despertar el amor profundo en nosotros mismos. Nuestro cuerpo se abandona al movimiento libre, acompañado por el sonido de los tambores, entramos así en contacto con la realidad no ordinaria y la armonía del universo en nuestro interior. Una oportunidad para danzar con el ser luminoso que habita en nuestro interior.

 

El animal de Poder

El animal de poder Llamado también Animal Totem, es nuestro guía espiritual conectado a la naturaleza, a la sabiduría de lo instintivo.
Este espíritu protector, tiene como misión ayudarnos en nuestro quehacer cotidiano y guiarnos en nuestra búsqueda interior. Cuál es nuestro animal de poder, que en todo caso será personal, es algo que descubrimos por nosotros mismos durante el viaje chamánico. La respuesta, a menudo inesperada, está oculta en lo más profundo de nuestro ser, no puede por tanto venir de nuestra mente, ni tampoco de la mente de cualquier otra persona. Las cualidades del animal de poder nos hablan de nuestras capacidades innatas y/o de aquellas que necesitamos cultivar para nuestra evolución espiritual.

 

Sesiones presenciales, ahora también por video-conferencia.
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Antonia Utrera
Email: chamanismoespiritual@gmail.com
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