Cómo tener un Próspero año Nuevo.

Llega el final de enero y te das cuenta de que no estás cumpliendo tus propósitos de año nuevo (si es que los llegaste a formular), pero la sensación de “nuevo comienzo” que tuviste el día de las uvas fue real, y en aquel momento dedicaste algunos segundos a desear un año mejor, con mejor salud, mejor trabajo o mejores relaciones; deseaste viajar más o conseguir algo concreto que anhelas desde hace tiempo… o simplemente deseaste descubrir qué quieres hacer con tu vida.

  

Hoy en día hay una saturación de información por todas partes, y es fácil que dejes de hacer lo que realmente da sentido a tu vida para engancharte a cosas que no te importan lo más mínimo o que no te aportan nada (scrolls en facebook que atontan la mente, zaping en la tele, visitas aburridas, conversaciones superfluas o lo que es peor, profundas, via watsap…) y a pesar de ello se hacen por inercia, por costumbre, por imitación. Cuando esto pasa, el aburrimiento profundo llega tarde o temprano para invadirte entera, porque no estás haciendo algo que te gusta, estás simplemente pasando el tiempo (tu vida).

 

La buena noticia es que no es difícil cambiar eso, si estás dispuesta. Y todo comienza con el sencillo y gratuito ejercicio de escribir.

 

Escribir y organizarte es la acción más fácil y a la vez más productiva que puedes hacer. Porque el tiempo es oro. Así que optimizar tu tiempo se traduce en riqueza, en calidad de vida. ¿Qué más se puede pedir?

 

Este ejercicio es el que practico yo desde hace 4 años. Espero que te sirva:

 

– Cómo conseguir cumplir tus metas –

 

Antes de empezar, plantéate si no has caído, o vas a caer en uno de estos errores:

 

Error número 1.

Ponerte metas tan típicas que lo mismo valen para un panadero calvo que para una enfermera vallisoletana. Los objetivos no tienen porqué ser perder 5 kilos, dejar de fumar y aprender chino… La fórmula para un “2019 perfecto” no sale en el Pronto que tiene tu suegra en la mesilla.

Para ponerte tus metas ideales debes conectar contigo misma y preguntarte qué quieres tú, que te hace feliz a ti, que te hace prosperar a ti, qué es lo que te llena ese huequito que tapas con chuches, compras compulsivas o lingotazos de wiski. Así que tras unos ejercicios de autoconocimiento (ejemplo más abajo), ponte a escribir tus propios objetivos.

 

Error número 2.

Escribir metas o propósitos a largo plazo y sin especificar cómo conseguirlo. Por ejemplo, si dijeras: “Este año quiero ser más feliz, más inteligente y más guapa.”

¿Cómo se es más feliz, inteligente y guapa? ¿Cuánto cuesta? ¿Qué días de la semana vas a dedicarte a ello?¿Cómo vas a medir si llegas o no a la meta?

 

– Hay que concretar –

 

Para el ejemplo anterior, este sería un ejemplo de respuesta:

 

  • Qué me hace más feliz Me haría más feliz hacer nuevas amistades y practicar mis actividades favoritas Voy a apuntarme al meetup y hacer 1 actividad por semana que tenga que ver con cine o patinaje…
  • Ser más inteligente Me apetece nutrir mi mente leyendo más y viendo más documentales. Los domingos por la tarde veré un documental y entre semana leeré sobre física cuántica en el tren en vez de entrar en las redes sociales.
  • Ser más guapa Quiero mejorar mi tonificación corporal y mi piel Haré pilates los martes y sesiones de belleza en mi cuarto de baño los viernes por la tarde (peeling + mascarilla…). 

 

 

¡Ojo, ojo! Non stress. No se trata de hacer mil cosas y de estar siempre a tope. Eso no sería respetuoso, ni seguramente viable. Si te pasas programando actividades acabarás estresada, frustrada y tirarás la toalla. De lo que se trata es de hacer una lista acorde con tus necesidades, y de respetarla (en la medida de lo posible).

 

Si miras hacia dentro y escuchas lo que te dice el cuerpo, quizá salgan cosas como: dormir más, eliminar quedadas a las que no me apetece ir, visitar más a menudo a mi abuela, ir a caminar a la montaña, darme un largo baño, reír, cantar, tener más relaciones sexuales sola o acompañada…

 

Así que el primer paso es definir tus objetivos. Y una vez definidos, hay que agendarlos:

 

 Planifica al máximo detalle el cómo el dónde y el cuándo. 

 

A mí la agenda que mejor me va es la de a semana vista. En un vistazo veo lo destacable de la semana (quizá un cumpleaños, una visita al terapeuta…) y lo demás, aunque sea rutinario y me lo sepa de memoria también está escrito porque también es importante (yoga los miércoles, amén).

 

Claves del éxito:

 

– Metas cortitas, seguimiento y felicitaciones.

 

Para prosperar en tus quehaceres es importante conseguir logros más o menos pronto, ya que la paciencia no es lo nuestro (¿verdad Mari?), y así alimentar tu motivación y llegar a crear el hábito de hacer lo planeado. Una vez creado el hábito todo se va haciendo más fluido y fructífero.

 

Porque una cosa está clara, por mucho que te agendes, si luego no haces caso de la agenda (o de la app), nada va a cambiar. Así que hay que ponerse metas mensuales, semanales o incluso diarias. Por ejemplo, si una de mis metas fuera aprender a bailar claqué, apuntaría:

 

  • Lunes – 10h: Buscar escuelas de claqué e informarme sobre precios etc.
  • Martes – 10h: Llamar o presentarme allí y apuntarme.
  • Miércoles – 18h: Comprarme los zapatos.  
  • Jueves – 18.30h: Ir a clase.
  • A los 3 meses – “Ya llevo 3 meses dandole al claqué y se me están poniendo unas pantorrillas que da gusto verlas.” (Y foto para Instagram).

 

De verdad que funciona. Yo que soy una monstrua de la dispersión, he avanzado muchísimo en cosas que a simple pensamiento parecía que me costaría meses o incluso años conseguir.  A veces me siento como una niña que ha hecho sus deberes y la profe le ha puesto un 10, y eso que jamás hice los deberes del cole. Cuando la profe eres tú, te alegras mucho más de tus avances (o al menos eso me pasa a mí).

 

Luego sólo tienes que especificar la meta y agendarte… Y sobretodo, pasar a la acción.

 

Es posible que al leer ésto te esté entrando una gran pereza y pienses: “anda ya, cómo voy a planear cosas como reír, cantar y tener sexo… qué poco espacio para la improvisación y el flow…”

 

Pero piensa, que si hasta ahora dejarte llevar por el flow solo te ha llevado a perrear procrastinar y a ver los años pasar sin conseguir nada, quizá deberías darle una oportunidad a esto. Puede que descubras una nueva sensación de libertad dentro de tanta organización. Y oye, si un día no te da la gana de hacer algo, pues no te da la gana. Eso también hay que respetarlo. Tus ciclos van a estar ahí cada mes, y ellos tienen sus prioridades, no lo olvides.

 

Finalmente, hay que hacer un parón cada tanto tiempo para ver cómo va la cosa. Como siempre, por escrito, claro.

Recapitulando.

Coje libreta y boli (o teclado y pantalla) y prepara tu ejercicio.

 

Organizar mis metas del año:

  1. Mini ejercicio de autoconocimiento. Contesta a estas preguntas por escrito, como te salga:
  • ¿Quién soy yo y qué quiero realmente? Al menos, qué quiero en este momento de mi vida (todo cambia, no problem, nos iremos adaptando).
  • ¿Qué me causa eustrés (qué podría pasar horas haciendo porque me da energía y disfruto como una enana) aunque haga mucho tiempo que no lo hago?
  • ¿En qué aspectos de mi vida me gustaría mejorar? ¿Cómo puedo lograrlo?
  • ¿Cómo me gustaría verme dentro de 5 años (familia, trabajo, casa…)? ¿Qué tengo que hacer para llegar a eso?
  • ¿Qué debo eliminar de mi vida? 

 

  1. Especificar las metas. Frases concretas y explícitas. Entre 3 y 5 por ejemplo. 
  2. Agendarlas. Empezar por la primera semana e ir avanzando…
  3. Hacer seguimiento y felicitarme por los progresos.
  4. Modificar sobre la marcha según mi necesidad.
  5. Ponerme una nota en la agenda al final del trimestre para echar un vistazo atrás y ver qué va bien, en qué puedo mejorar, cómo me siento, y animarme a seguir.
  6. Lo mismo para final de año: hacer un balance de lo conseguido, lo no-conseguido, y volver a empezar desde donde esté en ese momento. Y quien dice año dice año escolar, solar, o de cumpleaños a cumpleaños…

 

Sobretodo, lo más importante es tener ganas, y pasar a la acción. Que leer este artículo no se quede con un cúmulo de info en tu cabeza. ¡Actúa! Cada pequeño paso te acerca más a tu objetivo, cada pequeña acción te transforma en aquello que anhelas. ¡Eres la creadora de tu destino!

 —

¿Te animas a empezar? ¿Cómo lo ves, fácil, complicado? ¿Cómo ha ido los años anteriores, has conseguido cumplir tus metas o has repetido curso? ¿Tienes algún otro método que te funcione? Me gustaría que lo explicaras en los comentarios.

 

¡Ánimo!

Y como decía Walt Disney: “La manera de empezar, es dejar de hablar y empezar a hacer.”

 

Te cielo

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1 Comment

  1. Me ha encantado el post. 😍😍

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