Por qué la terapia es lo mejor que puedes hacer

Terapia es de esas palabras que reciben bullying por una parte de la sociedad. “Terapia”, junto con “Dios”, “amor”, y “religión” están en un rincón del patio enseñándose las pupas las unas a las otras. ¡Cuánto daño les hemos hecho, y cuánto daño hemos hecho en su nombre!

 

Las palabras son importantes, y el poder que les damos es peligroso. Por eso está bien replantearse el vocabulario y su significado de vez en cuando.

 

Aún hay gente que se avergüenza de decir que va a terapia, aún hay gente que la menosprecia, que relaciona terapia con locura (y locura con “malo”); aún hay mucho mal rollo alrededor de la terapia. ¡Qué pena!

 

Así que quiero que reflexionemos juntas sobre esto.

 

Por favor, respóndete a ti misma un momento: ¿Cómo estoy? ¿Qué nivel de sufrimiento hay en mi vida? ¿Y de placer? ¿Siento satisfacción en mis relaciones? ¿Duermo bien? ¿Siento fluidez y armonía en mi cuerpo y en mi vida?

 

Si la respuesta a estas preguntas te deja con una sensación de complacencia, entonces, en ese caso hacer terapia te aportaría un ratito de placer o de reposo, y eso nunca está de más.

 

Pero estoy segura de que la mayoría de personas que lean estas preguntas contestarán más bien cosas como: me duele el cuerpo, estoy cansada, sufro porque me preocupo por el futuro, o porque me acuerdo del pasado. Tengo enfermedades y me afectan. No estoy satisfecha con mis relaciones, siento que me falta algo, tengo ansiedad, no duermo bien, no sé lo que es la armonía.

 

Estando en estos casos, ¿qué es lo mejor que podría hacer?

  • Puedo dejar que pase el tiempo y quejarme de vez en cuando. Llorar, sufrir, tener algún rato bueno y dentro de 20 años arrepentirme por no haber hecho nada al respecto.
  • Puedo gastarme el dinero en sedantes, medicamentos, comprar ropa, consumir, distraerme al máximo, ver telebasura, beber y fumar, mirar para otro lado, y dentro de un tiempo seguir igual o seguramente mucho peor.
  • Otras opciones (elige tú la que se te ocurra, sé lo más realista posible).
  • Terapia.

 

¿Qué es la terapia? ¿Cómo puede ayudarme? ¿Cuál debo elegir?

 

Esta es la cuestión. La terapia es un universo muy complejo pero a la vez muy sencillo. Hay muchas terapias y terapeutas disponibles, hay muchas técnicas y nunca sabes dónde te metes… Pero el quid de la cuestión, o al menos esa es mi experiencia tanto como clienta como terapeuta, es el hecho de agarrar mi vida y responabilizarme de ella. Asistir regularmente a un lugar en un espacio en el que me permito observar todo eso que soy y que me pasa, con alguien que me ayuda a soltar, a relajarme, a conocerme mejor. La terapia es un espacio en el que me permito sanar-me, me permito evolucionar, sea el que sea mi mal, mi preocupación, mi dolor.

 

Hacer terapia es darte muchas oportunidades de mejorar tu salud y tus relaciones. Es un trabajo que va abriendo un mundo de posibilidades que nunca te habrías imaginado antes. Por eso no te puedo decir que te va a ayudar en algo concreto; todo dependerá de ti, del terapeuta, de la relación que se cree, del momento en el que estés…

 

Tampoco es todo llegar y besar el santo. Hacer terapia tiene sus partes oscuras: a veces toca enfrentar miedos e inseguridades, a veces duele. Pero como seres humanos que somos sin crisis no avanzamos, y avanzar produce tanta satisfacción que merece siempre la pena haberte atrevido. 

 

Elegir… elige la que te llame la atención, la que por algún motivo te resuene, o simplemente déjate llevar:

 

A mí, mi mejor amiga me dijo aquel lejano día: “ves a ver a esta mujer que vive en tal pueblo fuera de Barcelona y te hará shiatsu”, y yo sin saber siquiera lo que significaba shiatsu empecé a ir a terapia, y…

fue lo mejor que hice.

 

Te cielo,

Nadia

 

 

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