Ya sabes respirar, ahora: ¿Quieres RESPIRAR?

Respira.

Parece fácil, es fácil. Respiras sin darte cuenta, y así sobrevives desde que naces hasta que mueres.

 

Pero hay algo de lo que a veces no eres consciente, y es que como decía Alexander Lowen, Vivimos la dimensión de nuestra respiración.

 

Así que si tu respiración es superficial, agitada, o incluso la retienes o te olvidas de respirar, tu vida (tu salud, tus emociones, tu energía, tu mente…) será superficial, agitada, reprimida o incluso te olvidarás de disfrutarla. ¿Te resuena?

 

La ansiedad, el cansancio, la tristeza, el mal humor (y sus contrarios)… todo tiene que ver con tu manera de respirar, y con ello de reaccionar, de actuar, y de nuevo de respirar, creando así unos hábitos/comportamientos de vida.

 

Así que sabiendo esto, puedes preguntarte cómo tiendes a respirar tú. Mientras lees esto, ¿cómo estás respirando? ¿Y cómo lo haces cuando trabajas, caminas por la calle o ves las noticias?

 

Los antiguos yoguis nos lo transmiten desde hace milenios: la respiración plena es lo que nos conecta con la VIDA y la que nos mantiene con serenidad, en contacto con lo más profundo y más puro que hay en nosotras, con nuestra esencia.

 

Y no es tan difícil de controlar. En realidad no se trata de controlar, sino de permitir. Permite que tu respiración se dé de forma natural, sin obstáculos. Vívete.

 

Los ejercicios de respiración e incluso las asanas de yoga están creadas para llegar a eso, a la completa liberación del cuerpo en la que la respiración se pueda dar y se pueda observar sin más distracciones: meditación.

 

Movilizar el cuerpo, aprender a relajarlo, observar y escuchar el momento presente, todo ello contribuye a recuperar tu vitalidad, el gozo, la salud, la calidad de tu vida.

 

Ya sabes respirar. Ahora ¿quieres RESPIRAR?

 

Te cielo,

 

Nadia

 

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